
Partir temprano por la mañana desde El Port de la Selva, seguir el GR-11 bajo un sol ya fuerte, y desembocar después de más de una hora de caminata en una cala desierta bordeada de acantilados: esa es la realidad de Cala Tavallera. Esta playa del parque natural del Cap de Creus, en la Costa Brava, no se alcanza por casualidad.
La ausencia total de carretera transitable y de servicios en el lugar actúa como un filtro natural contra el sobredimensionamiento turístico, incluso en pleno mes de agosto.
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Acceso prohibido a vehículos: la restricción que preserva Cala Tavallera
No se repetirá lo suficiente: ningún vehículo convencional puede alcanzar Cala Tavallera. El camino desde El Port de la Selva pasa por zonas rocosas donde incluso un 4×4 tendría dificultades, y la normativa del parque natural del Cap de Creus prohíbe formalmente la circulación motorizada en este tramo. Esta prohibición, reafirmada recientemente, no es un detalle logístico. Constituye el mecanismo principal que mantiene la cala en un estado casi salvaje.
Concretamente, hay dos opciones para acceder: la caminata a pie (cuenten con aproximadamente dos horas desde el puerto) o una embarcación privada desde El Port de la Selva o Cadaqués. Los retornos varían según la dificultad real del sendero, ya que el desnivel es moderado, pero la exposición al sol y la falta de sombra en algunos tramos hacen que la caminata sea agotadora en verano.
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Para aquellos que deseen explorar la playa de Cala Tavallera en buenas condiciones, salir antes de las 9 de la mañana marca una verdadera diferencia. Se evita el calor del mediodía y se disfruta de la cala antes de la llegada de los escasos barcos.

Sendero GR-11 hacia Cala Tavallera: lo que realmente ofrece el camino
El GR-11, este sendero de gran recorrido que atraviesa los Pirineos desde el Atlántico hasta el Mediterráneo, encuentra aquí su terminus marítimo. La sección que lleva a Cala Tavallera desde El Port de la Selva no es la más técnica del recorrido, pero tiene sus particularidades.
El desvío por Sant Baldiri
En lugar de ir directamente, se recomienda seguir la dirección de Sant Baldiri en el cruce señalado a la salida del pueblo. Este desvío permite pasar frente a las ruinas de una iglesia románica, situadas allí en medio de la nada. La iglesia de Sant Baldiri justifica por sí sola la elección de este itinerario.
El sendero alterna luego entre tramos descubiertos sobre la roca y cortas secciones de matorral mediterráneo. No hay fuente de agua en el recorrido, ni punto de abastecimiento. Se lleva todo lo necesario, incluyendo los residuos de vuelta.
Lo que se encuentra (y no se encuentra) en el lugar
Cala Tavallera mide aproximadamente 135 metros de largo por unos quince metros de ancho. La superficie mezcla arena y pequeñas piedras. Esto es lo que hay que saber antes de instalarse:
- Sin servicios de playa: sin sombrilla, sin ducha, sin basura. Se es autónomo de principio a fin
- Las aguas son transparentes y propicias para el snorkel, con fondos rocosos visibles desde los primeros metros
- Se practica el nudismo, lo que refleja el ambiente de “cala salvatge” (cala salvaje) reivindicado localmente
- La bahía está bordeada de acantilados que protegen parcialmente del viento, pero la tramontana puede soplar fuerte y hacer que el baño sea agitado
Prever máscara y tubo cambia completamente la experiencia. Los fondos marinos del Cap de Creus están entre los más ricos de la Costa Brava, y esta cala poco frecuentada ofrece una visibilidad que las playas accesibles en coche no pueden igualar.

Cala Tavallera frente a otras calas del Cap de Creus
El parque natural del Cap de Creus alberga varias calas salvajes, y uno podría preguntarse por qué esta merece un esfuerzo particular. La respuesta radica en un equilibrio raro entre accesibilidad y aislamiento.
Calas como Cala Jugadora o Cala Fredosa son aún más difíciles de acceder, hasta el punto de desanimar a la mayoría de los senderistas. En cambio, Platja del Port de la Selva o las playas cercanas al pueblo son fáciles de alcanzar, pero pierden su tranquilidad a partir de media jornada en verano. Cala Tavallera ocupa un término medio que la hace practicable sin ser banal.
El hecho de que se encuentre en una bahía relativamente resguardada, con un fondo de arena (y no solo de guijarros como muchas calas vecinas), también la convierte en un lugar de baño más cómodo. Para las familias con niños capaces de caminar dos horas, es una opción realista, siempre que se dosifique bien el agua y la crema solar.
Preparar la salida a Cala Tavallera: los errores a evitar
Se ve regularmente a senderistas dar la vuelta a mitad de camino por falta de preparación. Algunos puntos a resolver antes de partir:
- Calzado cerrado obligatorio en el sendero: las chanclas no se sostienen sobre la roca. Se cambia una vez en la playa
- Agua en cantidad suficiente para el ida y vuelta (mínimo dos litros por persona en verano), ya que no hay punto de agua entre El Port de la Selva y la cala
- Protección solar reforzada: el sendero está expuesto al sur en largos tramos, y la reverberación sobre la roca amplifica la exposición
- Saco de basura para llevarse todos los residuos, en respeto al parque natural
El regreso se hace por el mismo camino. Prever salir de la playa lo suficientemente temprano para no caminar en las horas más calurosas, especialmente entre junio y septiembre.
Cala Tavallera no es adecuada para todos, y precisamente eso es lo que la protege. Su dificultad de acceso no es un defecto, es la razón por la cual sus aguas permanecen cristalinas y su arena prácticamente intacta. En la Costa Brava, este tipo de cala se cuenta con los dedos de una mano.